lunes, 13 de abril de 2015

Amores Ciegos.

Todo iba bien hasta que la vi... Fría pero cercana, esperándome en la barra. Con esas curvas de escándalo y las gotas de deseo cayendo por su cuerpo que casi brillaba, todo me iba bien hasta que la vi... Pero entonces, la encontré... Rubia y embriagadora me miró y yo también la miré, luego nuestros labios se hallaron, creando un sabor amargo pero agradable que quiero recordar cada día con ella.
Ella... Que sin palabras me entiende, que con un vestido  corto escotado y luciendo minifalda me dice que la agarre suavemente y con cariño, y vuelva a beber de su boca...
Ella... Que no pone condiciones, la única es que no me vaya con otra... Lo cual es difícil, aunque esta preciosa Española me mire con ojos de corderito degollado siempre acabo cayendo en boca de otros tipos; gallegas, Mexicanas... Alemanas, holandesas... Negras.
Pero a pesar de todo a la que más quiero es a ti, pequeña botella de Cruzcampo.
Te quiero cerveza.