lunes, 23 de marzo de 2015

Las noches de chicago parte III.

Las noches de Chicago parte 3 de 7.
              Capítulo III.
   "Malditos. Malditos sean."
  Para cogerle el hilo a este relato, es conveniente que leas el capítulo 1 y el 2, así podrás entender exactamente de que va.

Tal como dije anteriormente le rogué que subiera al coche y que fuésemos a hablar mas tranquilos, a mi casa. A mi arruinada casa. Una vez allí, la noche iba  ser larga; tocaba explicarle que era un ex-convicto, ex-policía, viudo y padre de una hija asesinada, sin familia y muchas cosas por investigar. Menuda noche pasó...
  No comprendía el por qué de la situación, le di un par de calmantes y whisky pasado por agua, por eso no comprendía la situación o no parecía afectarle... Le expliqué todo detenida y detalladamente, me miraba con una discreta atención y cuando acabé, únicamente exclamó:
  -Malditos... Malditos sean. Pagarán por ello. Los culpables pagarán por ello.
   Joder, yo que creía que no iba a entenderlo... A mi entender se lo ha tomado con bastante calma el tío. Daniel Jacobs sigue amnésico, y ahora que lo sabe puede que haya recordado algo así que antes de avanzar en esta enredada investigación con un ex-poli, tengo preguntas que hacerle.

  -Bueno señor Jacobs... ¿Recuerda algo? -Dije yo ofreciéndole un cigarrillo-. Es decir, a raiz de lo que le he contado... ¿Ha conseguido recordar algo? -Pregunté.
  -No por el momento... -Dijo él negando el cigarrillo-. Sólo sé que, tengo la extraña sensación de que algo me posee, algo me hizo.
-Garraspeó la garganta-. Algo me hizo meterme en líos en tu local, cosa que lamento.
  -Por el local no te preocupes, ¡tengo una idea! Haremos un trato, yo le ayudo a encontrar a los culpables -Propuse yo-, y usted me ayuda con la reconstrucción del local ¿Trato?
  -En estas condiciones, no me queda otra que aceptar, quiero que esos malditos cerdos paguen por lo que han hecho.
    Le propuse ese trato pues sabía que disponía de dinero en efectivo, me ayudaría, y yo le ayudaría.
  -¿Sabes quién es Voga? -Formulé esa pregunta, pero él no pareció reconocer el nombre del suso dicho.
  ¿-Voga?... -Frunció el ceño mirándome bajo la ténue luz de una bombilla que se balanceaba de un lado a otro en el techo-, me resulta familiar pero no consigo asimilarlo ahora mismo, maldita amnesia.
  -Tiene costumbre de maldecir, ¿verdad?
  -Maldigo cada momento que pasa, cada vez que pienso que no puedo retroceder... Maldigo a los cerdos mafiosos bastardos. Lo primero que haré será acabar con Zhirzheki Varei y con quién se interponga en mi camino.
  -Acabar con Zhirzheki sería cómo tirar una bolsa de sangre a una bañera de pirañas; contando con que es usted la bolsa de sangre, y las mafias de Chicago son las pirañas.
  -Qué recomiendas, ¿me quedo de brazos cruzados?
  -Tengo entendido, -comenzé a hablar-, según Burton, el médico; que el pianista de mi local... Cómo se llamaba... -Taloneaba los pies en una silla dada la vuelta en la que me hallaba sentado-. Arthur bonetta, así se llama. Tengo entendido que toca una extraña melodía que es capaz de someter a la gente, una especie de... Magia o algo así. Hablemos con él, me debe un par de favores
  -¿Una melodía? Magia a través de una melodía, eso es imposible.
  -La músicoterapia es algo de lo que ya se hablaba en la antigua roma.
  -Pero no queremos que se les cures, queremos acabar con éllos.
  -La cosa es que Arthur sabe... Hacer el proceso contrario, puede someter a los pensamientos, tú verás Jacobs, probar no cuesta nada y... No tienes muchas opciones, ademas, siempre he creido en eso de la musicoterapia, en nuestros libros de historia se habla de Yurain, que tambien la utilizaba.
  -Yurain el Egipcio... Eso era ocultismo.
    Yo cambié de punto de vista y le hice razonar.
  -A ver, dices que entraste en el local; -Planteé-, y que una extraña fuerza te hizo buscar bronca contra nada más y nada menos que Zhirzheki Varei, a través de tirarte a su mujer, cuando tú... Amigo mío,tienes amnesia. Te lanzaste al cuello de su mujer, no es muy normal que si tienes amnesia. Es decir, creías que tu mujer estaba viva, lo hiciste antes de la paliza; dos cosas, o mientes, o algo te controló. Ese algo, era Arthur Bonetta, el pianista, que además tocó una melodía que jamás había oído.
  -Eso de la amnesia fue antes de la paliza de Varei, de ahí en adelante no recuerdo nada, solo dependo de tí
  -Aún así es extraño, yo sí confío en ése pianista... En él o en su extraña melodía.
  -Veremos si es verdad, lo único que temo es hacer el ridículo, cogeré una magnum para estar bien preparado.
  -Yo... No se sí llevar un arma
  -Coge una navaja por lo menos Tommy -dijo metiéndose la Magnum por detrás de sus pantalones.
  -Navajas, -Hice un gesto de asco-. Demasiado sanguinario, yo... No soy un matón, ¿puedo llevar uno de mis palos de golf?
  -Si sabes usarlo, cualquier objeto puede ser un arma. -Dijo él que tomó uno de mis palos.
  -No, si se trata de un almohada. -Observé yo.
  -Con una almohada puedo ahogarte.
  -Vaya, no había caído en eso.
  -¿Entonces qué? Nos ponemos manos a la obra.
    Yo quería empezar con el local primero, era mi principal fuente de ingresos.
  -Empezaremos si te parece bien limpiando el suelo y recogiendo cada maldito escombro ¿no? Jacobs -Propuse yo.
  -Es lo mas conveniente pero, lo que tú digas, que para eso el local es tuyo y lo he jodido yo.
  -Me parece bien. -Dije mientras me remangaba. De aquí en adelante las tareas fueron fructíferas entre una conversación corta pero formuladas las preguntas en ordenados y extraños espacios de tiempo.

  -Oye... Y ¿quién era Voga?
  -Realmente no se llama Voga, se llama Don Zamotti, se cuenta que le pegó una paliza a su propio hermano, y desde ahí su propio hermano le quiere ver muerto.

  Al cabo del rato, cuando ya los escombros estaban casi todos recogidos y nuestras espaldas muy cansadad, hizo otra pregunta.
  -¿Cómo sabes eso?
  -Me lo ha contado él mismo.
    Extrañamente pasó el mismo tiempo, y cómo un reloj cuando da la hora, volvió a preguntar.
  -Voga... O sea, ¿Don Zamotti?
  -No, su hermano, me lo ha contado su hermano.
  -Conoces al hermano de Vog... De
-Corrigió-. De Don Zamotti
  -Claro, es Arthur, mi pianista, por eso mismo confío en él.

Continuará...